LA DOLOROSA

La Virgen, como personaje principal unida a la figura de su Hijo por su carácter
de corredentora, será la imagen que, junto con la de Jesús, más se represente en la
iconografía cristiana. Por extensión, María, bajo sus diferentes advocaciones y
representaciones, será una figura indispensable e indisoluble de la Semana Santa en
España. Los pueblos se iluminan cuando María pasea por sus calles, su luz todo lo
invade, el olor de sus flores y de la cera que la acompaña exaltan los sentidos, y su
rostro, doloroso y bello, enamora hasta el llanto a todos cuantos la contemplan. Éste es
el sentir de un pueblo que se postra ante la Reina de los Cielos.



SIETE CUCHILLOS
Los siete cuchillos clavados en su corazón reflejan los siete dolores que debía padecer según las Escrituras. Estos son:
Profecía de Simeón el día de la Presentación en el Templo, Huida a Egipto, Pérdida de
Jesús en el Templo y su encuentro entre los doctores, el Encuentro de Jesús con su
Madre camino del Calvario, la Crucifixión, la Entrega de Cristo muerto en su regazo y,por último, la Sepultura de su Hijo.



DOCE ESTRELLAS
La Dolorosa porta sobre su cabeza una diadema, con nimbo o ráfagas por tratarse de la Reina de los Cielos.
Una corona que, además, cumple con la predicción apocalíptica que dice: “Apareció en el cielo una señal grande, una mujer envuelta en el sol, con la luna bajo sus pies y sobre la cabeza una corona de doce estrellas” (Ap. 12,1), contando también con diversos testimonios como el de santa Matilde, a quien se le apareció la Virgen y le dijo: “El Hijo con su divina sabiduría, me hizo tan resplandeciente que me convertí en refulgente estrella, que ha iluminado cielos y tierras”.
Las estrellas responden simbólicamente a las doce tribus de Israel, a los doce
Apóstoles, así como también a signos astrológicos como son los doce signos del
zodíaco representados en los doce meses del año.






EL PALIO
El palio, es una cubierta a modo de techo generalmente de tela con ricos ornamentos, sostenido sobre varas, estaba concebido para cubrir de manera casi exclusiva a la Eucaristía aunque, con posterioridad, su uso se extendió utilizándose también para cobijar a los pontífices y grandes soberanos en las ceremonias más solemnes.





Con el paso del tiempo, su utilización, de carácter plenamente emblemático y
simbólico, no sólo se limitó a los actos mencionados sino que, por el contrario, comenzó a emplearse en los pasos marianos de mayor prestancia y devoción, dando lugar a lo que conocemos como “paso de palio”.
De esto modo se asimila la figura de María, como mediadora entre el hombre y Dios, con la Sagrada Forma.

2 comentarios:

Paponleon dijo...

Qué hermosura nuestra Pena Bonita, siempre que la miro fijamente no puedo evitar emocionarme...

Gracias por las fotos y tu blog amigo Cesar

irene dijo...

PRECIOSA NO HAY PALABRAS PARA DESCRIBIR LO QUE EXPRESA EN SU ROSTRO