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NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO


Imagen Titular de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de León.
Sobre su origen, nada cierto se sabe, se trata de una imágen datada entre los años 1610 y 1650, que sufrió un incendio en la guerra de la independencia y cuyos restos fueron trasladados a la capilla de Santa Nonia para la composición de un Paso.
La Cofradía encargó la restauración total del mismo en el año 1946 al ilustre imaginero Victor de los Ríos, quien también talló el Cirineo que lo acompaña cada Viernes Santo en Procesión.


MADRE DOLOROSA



Cierra el cortejo procesional, la imágen de la Dolorosa, tallada por Victor de los Ríos en 1949, con palio de cuero repujado, brocado y policromado, único en España, obra de Melchor Gutierrez San Martín.
Tengo el inmenso honor de contarme entre los privilegiados braceros, encargados de llevar sobre nuestros hombros a la Madre de Dios, en su lento caminar por las calles Leonesas la mañana del Viernes Santo.

ORACION EN EL HUERTO



Abre el cortejo Procesional, este conjunto realizado po Victor de los Ríos en 1952, que representa a Cristo orando al Padre, asumiendo en su gesto la responsabilidad que El le ha otorgado, rodilla en tierra estiende su brazo hacia el olivo, donde se encuentra un ángel que le ofrece el Cáliz de la Amargura.

PRENDIMIENTO


Segundo Paso de la Procesión, que representa la traición de Judas. Este paso se articula en dos planos: En el plano superior se nos muestra a Cristo, con un aspecto sereno mientras que en su mirada se plasma la tensión del pasaje evangélico. A su izquierda, Judas se dispone a consumar la traición, pronunciando el saludo de: “Salve, Maestro” y a continuación estampar un beso en su mejilla. A la derecha de Cristo se halla un Pedro enjuto de carnes y semblante desolado, dispuesto a impedir el prendimiento del Mesías.
En el plano inferior otras tres figuras completan la escena. Dos soldados que escoltan a un sumo sacerdote con las espadas desenvainadas. En el centro de este segundo grupo el referido sacerdote señalando a Cristo e indicando a quien deben apresar.
El paso en obra del escultor leonés Angel Estrada Escanciano, y se estrenó se en 1964

FLAGELACION



La Flagelación, tercer Misterio de la Procesión de los Pasos, es la obra más antigua que posee la Cofradía, atribuida a Gaspar de Becerra. Realizada en el siglo XVI, antes de la fundación de la Cofradía, hace suponer que la Compañía la compró al Convento de los Dominicos, o a algún otro monasterio o parroquia.
Lamentablemente con el incendio del convento antes referido de los Dominicos, antigua sede canónica de la Cofradía, se perdieron los archivos, asi como gran parte del patrimonio, con lo cual es muy dificil averiguar como llego esta joya del renacimiento español a manos de la Cofradía.


Milagrosamente fue una de las pocas imágenes que no pereció en el expolio al cual fue sometido el convento durante la "francesada". Los sayones que acompañan al Cristo del Gallo, nombre con el que también es conocido, son obras modernas, del siglo XX, procedentes de los talleres de imaginería sacra.

CORONACION


La Coronación de Espinas, cuarto Paso de la Procesión, es obra del escultor zamorano Higino Vázquez, en 1977, En este conjunto se nos representa el momento en que Cristo es coronado como Rey, entre la burla y el escarnio de la soldadesca romana que presencia dicho acto.
"le vistieron de púrpura y le ciñeron una corona tejida de espinas, y comenzaron a saludarle: Salve, rey de los judios. Y le herían en la cabeza con una caña y le escupían, e hincando la rodilla, le hacían reverencias"

ECCE HOMO



El Ecce Homo, obra de escuela catalana adquirida para la Cofradía por Juan de Arizaga en 1905, sustituyó a otra escena del "Balcón", como se conoce popularmente a este paso en las calles de León, adquirida a la Venerable Orden Tercera para sustituir asimismo a otra efigie sobre el mismo tema que había procesionado la Cofradía históricamente. En este conjunto se nos muestra a Pilatos presentando al pueblo a su Rey, coronado de espinas y con manto de loco. A este paso se le adicionó en 1955 la figura de un esclavo negro sosteniendo una jofaina y una toalla con las cuales Pilatos se lavaría las manos. Al parecer esta última efigie no tuvo mucha aceptación y fue retirada años después. El trono, es obra del Hermano Melchor Gutiérrez San Martín, de impresionante factura fue concluido en 1998

LA VERONICA


La Verónica, el verdadero icono del rostro de Cristo, como nos ha llegado de la tradIción, la mujer que con gran valentía se acercó al Salvador para enjuagarle su DIvina Faz.
Obra del valenciano Francisco De Pablo en 1926, es una imagen exenta que se asienta sobre un trono de 18 cartolas de rostros humanos ( los doce apóstoles, Cristo muerto, la Virgen, María Magdalena, María Salomé y dos ángeles portando los atributos de la pasión) obra del leonés Melchor Gutiérrez. Tiene un peso de 1150 kg y es pujada por 84 hermanos.

EL EXPOLIO

La Cofradía de Jesús Nazareno en la segunda mitad del siglo XVII incrementó de un modo considerable lo que hoy día denominamos patrimonio artístico. En 1674 se le encomienda a Francisco Díez de Tudanca el paso del Expolio, la imagen del Cirineo y el ahueque de la escultura titular.
El conjunto de cinco figuras quería representar el momento en que Cristo es Despojado de sus vestiduras, antes de ser clavado en la Cruz.Del conjunto orignal de cinco figuras sólo se conserva la imagen de Cristo Nuestro Bien, exenta y con mucha humildad. El sayón que barrenaba la cruz, el que despojaba a Cristo de la vestiduras, y los dos que se jugaban su túnica a los dados desaparecieron en el incendio del Convento de Santo Domingo, antigua sede canónica de la Cofradía.
A este paso también se le conoce popularmente como el torero, debido a que entre sus manos llevaba antiguamente un paño blanco, símbolo de del expolio, y por la posición que adoptaba similaba a un torero citando a un toro.

EXALTACION

Este paso ha sido el último que ha adquirido la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, y representa el momento en que Cristo es Elevado en la Cruz, en presencia de un soldado romano que de ese modo certifica la condena a muerte en la cruz.
Dos sayones tiran de las sogas para izar la Cruz, mientras que un tercero "mete el hombro" para equilibrar el madero de tortura.


Este paso se estrenó en el año 2000, obra del hispalense José Antonio Navarro Arteaga, y es pujado por 96 hermanos. El Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo (municipio muy próximo a la capital) ha donado las seis cartolas de bronce, obra también de Navarro Arteaga.
El peso de este paso es de 1200 kg, y el trono es obra del grupo de montaje de la Cofradía.

CRUCIFIXION


Cristo vivo en la Cruz. Cruz de Esperanza, Cruz de martirio. Agonía en la que aún tendra fuerzas el Redentor para pronunciar siete frases, siete palabras de perdón a sus verdugos, de consuelo a su Madre, de Fe y Esperanza.
La Crucifixión, obra anónima de adquirida por la Cofradía en el año 1908, siendo Abad de la misma el Hno. Mariano Andrés Lescún, presenta a Cristo ya clavado en la Cruz pero aún vivo, dirigiendo una súplica al Padre, a la vez que contemplan la escena María, su Madre, San Juan, el apostol preferido y María Magdalena. Las primeras imágenes que completaban la escena, San Juan y María, fueron adquiridas en 1928, siendo Abad el hno. Enrique Salgado Benavides, siendo las tres actuales obra de Faustino Sanz Arranz en el año 1992, siendo Abad Francisco Ramos-Sabugo.
El trono está realizado en cuero repujado, labrado y policromado por Melchor Gutiérrez San Martín, así como los cuatro evangelistas que situados en las esquinas del mismo.
El conjunto tiene un peso de 1275 kg y lo pujan 90 hermanos.

SANTISIMO CRISTO DE LA AGONIA

El 14 de abril de 1973, a las siete de la tarde, en el Instituto "Juan del Encina", siendo abad Sigfredo Vicente Martínez Olivera, se presentaba el nuevo "paso" de la Cofradía: "Santo Cristo de la Agonía". La talla, realizada totalmente a golpe de gubia, en madera de abedul patinada, creación propia del leonés Laureano Villanueva Gutiérrez, vino a cubrir una carencia acusada, década tras década, en el seno de esta agrupación penitencial.

Hasta entonces, la Cofradía encontraba verdaderas dificultades a la hora de configurar adecuadamente la "Procesión de los Pasos". La ausencia en su patrimonio de una efigie que representara plásticamente los momentos finales del Señor en al cumbre árida del Gólgota, constituía un obstáculo difícil de vencer que, en la mayoría de los casos, se salvaba gracias a la generosidad de la Cofradía de Ntra. Señora de la Angustias y Soledad. Como es sabido, con objeto de paliar esta necesidad, en más de una ocasión hubo de recurrirse a la cofradía hermana, que siempre cedió desinteresadamente su propio Cristo, muerto ya en la cruz, calificado por los expertos en arte como verdadero modelo de anatomía.
Bien es verdad que, durante algunos años, el "Cristo de los Balderas", talla impresionante, maravillosa d Gregorio Fernández, que se venera en la Iglesia Parroquial de San Marcelo, figuró en la Procesión de los Calvario, como se denominaba al cortejo procesional siglos atrás, pero también es importante resaltar que el valioso crucifijo, obra del mismo imaginero, que se puede contemplar en el Monasterio de San Pedro de la Dueñas de Sahagún, así como una réplica del Cristo gótico de los Barrios de Luna, que se custodia en una de las salas del claustro de la Real Basílica Colegiata de San Isidoro, se incorporaron en distintas ocasiones a la procesión de Viernes Santo.
Pero esas soluciones transitorias, además de crear inseguridad e incertidumbre, de todo punto innecesarias, en el ánimo de los braceros del paso, conllevan complejos mecanismos de traslado y devolución al lugar de origen de las distintas imágenes y laboriosas gestiones administrativas, aunque, en todos los casos, se contaba con la aquiescencia y colaboración de los cedentes.
Así las cosas, con objeto de remediar esta acuciante necesidad, la Cofradía acometió la empresa definitivamente. Y encargó a Laureano Villanueva su realización, la cual se llevó a cabo en su taller de Onzonilla. El citado 14 de abril de 1973, D. Luis María de Larrea y Legarreta, entonces obispo de León, bendecía la nueva imagen. La presentación de ésta corrió a cargo de Miguel Martín-Granizo, miembro de la Junta de Seises y ex-abad de la Cofradída, quien justificó la concepción modernista de la talla - que mide 2,15 metros- con sentidas palabras. Por otra parte, el propio imaginero describió a la obra de este modo "Es un Cristo muerto, sin adornos alegóricos, por que yo he querido dar a la muerte de Jesús una actitud serena. Quizá por esta simplificación y este realismo natural de la muerte, la figura es mucho más espiritual".

SAN JUAN


San Juan, el discípulo amado que nunca abandono a Cristo. San Juan, que consuela a la Madre, San Juan al pie de la Cruz al lado del Maestro, San Juan, siempre San Juan...
Lo realizó Victor de los Rios en el año 1946, para sustituir al popular "sanjuanín" de los tirabuzones, que hasta entonces precedía a la Madre en el Viernes de la Cruz. Por esta imagen, Victor de los Rios recibiría el premio nacional de Escultura de ese año.
El trono es obra de Melchor Gutiérrez San Martín, realizado en madera y destaca la composición y disposición en pergaminos, propios del Evangelista
Esta imagen tiene un papel muy destacado en el Encuentro en la mañana del Viernes Santo, donde se "arrollidará" ante la Madre, con la mirada atenta de miles de leoneses que se agolpan en la Plaza Mayor.
Tiene un peso de 1650 kg y es pujado por 90 hermanos. Le precede su bandera con las letras SJ.